Cómo convertirte en un líder que vale la pena seguir

Cómo convertirte en un líder que vale la pena seguir

Tu posición en la empresa no te convierte en un líder. Tu título no te convierte en líder. El liderazgo no tiene nada que ver con tu cargo, tu estatus o tu trayectoria.

Entonces, ¿qué te convierte en un líder que vale la pena seguir?

El liderazgo se trata de inspirar y motivar a las personas a que se conviertan en su mejor versión. Como dice John Quincy Adams, «si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y convertirse en más, eres un líder«.

Cuando entiendes que el liderazgo tiene que ver con el uso de tu influencia para inspirar, potenciar y motivar a tu equipo para que sea el mejor, puedes llevar a tu organización a convertirse en una de las mejores del mundo.

1. El liderazgo no consiste en ejercer la autoridad, sino en empoderar a las personas.

Demasiadas personas cometen el error de pensar que el liderazgo consiste en tener poder sobre las personas y creen que su título les da el poder de forzar ciertos comportamientos de su equipo.

Pero el liderazgo no tiene nada que ver con tener poder sobre alguien. Todo lo contrario. Se trata de usar tu influencia para motivar a los demás para lograr cosas extraordinarias.

Los verdaderos líderes no luchan por tener la primera y la última palabra. En cambio, escuchan a sus equipos, hacen las preguntas adecuadas y dan a todos la oportunidad de contribuir. Predican con el ejemplo, muestran aprecio por las personas y no permiten que su posición de autoridad les haga sentir que son mejores que los demás.

2. El liderazgo se trata de inspirar a las personas para que crean que lo imposible es posible.

Los mejores líderes utilizan su influencia para inspirar a su gente, motivar a su personal, construir lealtad, desafiar a las personas a producir su mejor trabajo y cuidar de su equipo como si fuera una familia.

Porque el liderazgo tiene que ver con las personas, con desarrollar y construir personas para que rindan a niveles que nunca imaginaron, inspirando a los demás para que pueda alcanzar su máximo potencial.

Y un líder que ejerce una influencia positiva sobre los demás, genera confianza y se convierte en una fuerza imparable que impulsa la excelencia y saca lo mejor de la organización.

3. El liderazgo es algo que requiere mucho trabajo, no ocurre de la noche a la mañana.

El liderazgo es una habilidad que puede desarrollarse como cualquier otra habilidad. Todos podemos convertirnos en extraordinarios líderes si nos lo proponemos. Eso sí, dependerá del compromiso con nuestro desarrollo personal, de la actitud que tengamos y de las decisiones que tomemos.

El liderazgo se construye todos los días. Y no será fácil. Habrá algunos días muy desafiantes, y a veces, incluso podrías tener dudas sobre tu capacidad para liderar.

Pero no seas demasiado duro contigo mismo, cada día será un avance. Nunca pierdas la esperanza, mantén la fe y continúa tu desarrollo de liderazgo porque cada mejora te acerca un paso más a convertirte en un verdadero líder inspirador.

Porque al final, el liderazgo es un privilegio: tener la capacidad de influir en los demás para cambiar la vida de las personas a las que se nos ha confiado servir.

Te dejo aquí otro artículo que puede interesarte: 3 cosas que te ayudarán a construir un mejor lugar para trabajar.

Rafael Avilés Ledergerber

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