Una vida que vale la pena vivir es una vida al servicio de los demás

Cada uno de nosotros tiene un propósito de vida, una razón para estar aquí. Nuestro trabajo mientras estamos vivos es averiguar cuál es ese propósito y cumplirlo.

Lo increíble es que cada uno de nosotros tiene un propósito de vida diferente. Todos estamos aquí para contribuir con algo único, en lo más profundo de nosotros mismos yace un don especial.

Y las opciones son infinitas.

Pero hay un hilo común que atraviesa el propósito de vida de todas las personas: cada uno de nosotros estamos aquí para servir al mundo y, de alguna manera, mejorarlo. Puede parecer una tarea idealista o desalentadora, pero no lo es.

El que no vive para servir, no sirve para vivir. Madre Teresa de Calcuta.

Nadie quiere ser recordado por la cantidad de dinero que ganó. Nadie quiere en su lápida el saldo de su estado de cuenta o el título de su tarjeta de presentación. Queremos que se nos recuerde por el impacto que tuvimos en la vida de otros.

La clave es vivir una vida de servicio. Y para eso, una “actitud de servicio” debería impregnar todo lo que haces. Cuando abordas tu vida de esta manera, encontrarás que se vuelve mucho más significativa y descubrirás que genera un verdadero impacto en la vida de los demás.

1. Vive tu trabajo como un acto de servicio.

La mayoría de nosotros vemos nuestro trabajo como una forma de hacer dinero. Pero cuando lo ves como parte de tu servicio al mundo, todo cambia: tu trabajo se vuelve más agradable y los días difíciles son más llevaderos cuando estás haciendo tu trabajo con un propósito más elevado.

Sin importar tu profesión, tu trabajo afecta de alguna manera a los demás. Así que la forma en que haces tu trabajo es importante. Porque cuando haces bien tu trabajo, cuando vives una auténtica pasión por servir, cuando tratas a tus colegas con amabilidad y respeto, haces del mundo un lugar mucho mejor.

2. Tu vida cambia cuando ayudas a otros.

Cuando sirves a los demás, te vuelves una mejor persona. Te mantienes humilde. En un mundo en el que con frecuencia nos sirven, podemos fácilmente pensar equivocadamente que somos superiores. Pero cuando estás pensando constantemente en maneras de servir, no hay espacio para la soberbia.

Servir te ayuda a hacer conexiones significativas con los demás. Cuando sirves a otra persona, estás ofreciendo algo más que una ayuda tangible. Estás ofreciendo amor. Y cuando esa otra persona acepta, haces una nueva conexión que los unirá para siempre.

3. Sirve a los demás sin esperar nada a cambio.

Si ayudas a otros con una expectativa de gratitud o para recibir algo a cambio, has perdido todo el punto. Una vida de servicio es una recompensa en sí misma.

Sólo ayuda.

No sirvas con la expectativa de un «gracias». Por supuesto que es agradable cuando la gente expresa su gratitud, pero la verdadera magia ocurre cuando descubres que al servir a los demás eres realmente tú el que se beneficia.

Comprométete hoy a una auténtica vida de servicio, cada día, en cada oportunidad. Te sorprenderá cómo todo cambia a tu alrededor 💫

Rafael Avilés Ledergerber

CEO Ecuaprimas

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